Las residencias de ancianos

Mucho ha cambiado, sobre todo en la mentalidad de la gente, el modo en el que se trata a los ancianos que tienen que ser alojados en centros cuando no tienen a nadie que se pueda hacer cargo de ellos durante los últimos años de su vida. Si bien lo que se hacía hace algunos años era trasladarlos a un asilo, en los que apenas se encargaban de tenerlos almacenados como si fueran un trasto viejo que ya no sirve para nada, hoy en día es relativamente sencillo encontrar una residencia en la que se preocupen por esos, los atiendan con cariño y su calidad de salud y vida esté al menos en parte garantizada por unos profesionales que cuentan no solo con la formación necesaria sino también con la calidad humana suficiente como para que los ancianos se puedan sentir lo más a gusto posible aunque no se encuentren en su propia casa.

Existen distintos tipos de residencias de ancianos. Una de las más comunes y solicitadas es la residencia municipal, que depende de la consejería de sanidad del sistema público y se gestiona con funcionarios y personal laboral. Es la más económica y por tanto la que mayor demanda tiene. También existen residencias privadas cuyo precio puede variar mucho y el número de servicios adicionales también, por ejemplo hay residencias con servicios opcionales para tratamientos médicos o estéticos como los precios de un rejuvenecimiento facial para sus clientes; en estos casos el coste lo sufraga enteramente el usuario o su familia, por lo que en ocasiones no está al alcance de muchos. Por último existe otro tipo intermedio, en el que se destina la mayoría de la pensión del huésped a pagar la residencia y el resto lo paga el sistema público.

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