Lo que tienes que saber acerca de el cáncer del seno

Es octubre y estamos en el mes de la concientización del cáncer de mama. Desde vidaysalud.com nos sumamos a las múltiples iniciativas que se hacen en todo el mundo para combatir esta enfermedad. Por eso queremos recordarte la importancia de la detección temprana, las ventajas y desventajas de hacerte mamografías de control y cómo puedes tu misma controlarte desde casa.

Actualmente, el cáncer de mama es el más frecuente en las mujeres, tanto en los países desarrollados como en vías de desarrollo. Para combatir este cáncer, en octubre se celebra el mes de la concientización del cáncer de mama y muchas organizaciones en todo el mundo potencian sus esfuerzos para difundir la mayor cantidad de información posible para poder evitar o superar la enfermedad.

Según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos (CDC), la mejor forma de detectar el cáncer del seno cuando se inicia, es mediante una mamografía, especialmente si tienes entre 50 y 74 años.

La mamografía o mamograma es una radiografía de los senos que sirve para detectar si existe un tumor, antes de que tenga un tamaño lo suficientemente grande para que pueda sentirse al tacto.

Como cualquier radiografía, las mamografías emiten una pequeña cantidad de radiaciones que pueden ser perjudiciales para la salud y hay algunos casos de falsos positivos, entre otras cosas. Por eso hace un tiempo ha comenzado un debate sobre la conveniencia o no de hacerse este estudio, y las opiniones siguen divididas.

Algunos opinan que las mamografías no son recomendables en mujeres menores de 30 años, aunque tengan cierta predisposición genética que aumente su riesgo de desarrollar cáncer. Para detectarlo de manera temprana, hay otras pruebas que no emiten radiaciones, como los estudios de resonancias magnéticas (MRI) y el ultrasonido. Estos estudios tienen sus indicaciones y su lugar en ciertos casos.

El consenso general es que en el caso de las mujeres mayores, el riesgo disminuye y los beneficios que puede aportar una mamografía son superiores a los riesgos, sobre todo después de los 50 años de edad. Por eso, en Estados Unidos se recomienda que las mujeres a partir de esta edad se hagan mamografías anuales para la detección temprana del cáncer del seno (y de hecho hay organizaciones como la Asociación Americana contra el Cáncer, y la Asociación Americana de Gineco-Obstetricia, entre otras, cuya recomendación es que las mujeres se hagan mamografías anuales a partir de los 40 años). Lo que pasa es que la mamografía puede detectar un cáncer mucho antes de que de síntomas o de que se pueda sentir durante un examen.

Lo importante es que no dejes de hacerte los controles ginecológicos de rutina todos los años, independientemente de tu edad, y que según sea tu caso hables con tu médico para que juntos determinen las pruebas y los cuidados particulares que debes considerar para prevenir el cáncer de mama.

Otra forma muy práctica de estar alerta es que tú misma te hagas una prueba de autocontrol para detectar alguno de los señales del cáncer de mama y puedas ir al médico si notas que algo no anda bien. Recuerda que entre los principales síntomas o signos del cáncer de seno se encuentran:

  • Aparición de un bulto en las mamas (senos) o debajo del brazo (axila).
  • Cualquier cambio en el tamaño o la forma de las mamas, o endurecimiento o hinchazón de una parte de las mamas.
  • Irritación o hundimientos en la piel de las mamas, así como enrojecimiento o descamación en el pezón o las mamas.
  • Hundimiento del pezón, dolor en esa zona o secreción que no sea leche, incluso de sangre.
  • Dolor en cualquier parte de las mamas.

¿Cómo puedes detectarlos tú misma? No es tan difícil, puedes  hacerlo parada o acostada en la intimidad de tu hogar:

  1. Párate frente al espejo con los brazos a los lados y observa tus senos detenidamente buscando alguna señal de alerta.
  2. Pon tus manos sobre tus caderas y presiona tus brazos para abajo para tensionar  los músculos de tu pecho. ¿Ves algún cambio?
  3. Inclina tu espalda hacia delante y fíjate si ha habido cambios.
  4. Nuevamente con la espalda recta, levanta los brazos sobre tu cabeza y junta las palmas de tus manos. Si no ves ningún cambio hasta ahora, puedes seguir con la segunda parte del auto examen.
  5. Recostada en cualquier superficie plana, como tu cama, pon una almohada pequeña o una toalla doblada bajo el hombro derecho (también puedes hacerlo en la ducha, con un poco de jabón en tus dedos para que se deslicen más fácilmente).
  6. Revisa si tu pezón derecho está soltando líquido. Presiónalo suavemente, como si quisieras sacar algo de él.
  7. Palpa tus senos en busca de cualquier cambio extraño como una bolita dura, piel gruesa o dolor al presionar en un lugar. Empieza poniendo tu mano derecha en tu cadera, y con los tres dedos del medio de tu mano izquierda, palpa tu axila y tu clavícula del lado derecho.
  8. Levanta el brazo derecho detrás de tu cabeza. Con la parte de abajo de los mismos tres dedos de la mano izquierda, presiona en como haciendo un círculo suavemente sobre tu seno derecho (como un masaje), de abajo hacia arriba, empezando por la derecha y terminando en la izquierda
  9. Ahora palpa haciendo líneas desde afuera del seno hacia el pezón. Tan pronto termines la primera línea, mueve tus dedos en el sentido de las manecillas del reloj y arranca la segunda. Y así sucesivamente, hasta cubrir todo el seno.
  10. Por último, palpa tu seno formando círculos como un reloj, arranca a las 12 en punto, luego a la 1, las 2, las 3, y así sucesivamente. Cuando completes el primer círculo alrededor de tu seno, acerca tus dedos un poco más a tu pezón y repite el ejercicio, hasta que no quede ni una sola parte sin palpar (tocar).

Repite estos ejercicios palpando tu seno izquierdo. Hazlos una vez al mes, pocos días después de haber terminado tu período menstrual.

Paralelamente, también puedes adoptar algunos hábitos saludables que pueden ayudarte a prevenir el cáncer:

  • Procura mantener un peso sano y haz ejercicio de manera regular.
  • Conoce tus antecedentes familiares de cáncer de mama. Si tu madre, hermana o hija lo tuvieron o lo tienen, consulta con tu médico sobre tu riesgo y cómo disminuirlo.
  • Infórmate sobre los riesgos y beneficios de la terapia de reemplazo hormonal.
  • Limita el consumo de alcohol.

Pueden parecer muchas cosas, todas juntas, pero no es tanto ni tan complicado. Comienza cambiando tus hábitos poco a poco y no te olvides de hacerte los controles necesarios. Combatir el cáncer de mama, también está en tus manos.

Imágen © iStockphoto.com / mark wragg

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