Ojo con los calambres musculares


El calambre muscular es un espasmo breve, brusco e involuntario de alguno de nuestros músculos, que se contrae y se torna rígido provocando dolor. Los calambres más habituales son los calambres en las piernas y los calambres nocturnos. Aunque breve, ésta contracción involuntaria del músculo produce un intenso dolor que en ocasiones puede prolongarse durante varios minutos. Todo el mundo ha padecido o padecerá calambres en alguna ocasión, pero aunque resultan molestos no se les suele dar mayor importancia debido a su corta duración. No obstante, si son muy frecuentes pueden ser síntoma de algún otro problema.

Fatiga muscular.

Cuando el calambre aparece durante el ejercicio físico, se debe a que la renovación de oxígeno en la musculatura es insuficiente. Este tipo de calambre se da con frecuencia entre los deportistas que comienzan. Cuando las arterias no se dilatan con la rapidez necesaria o cuando no sabemos adaptar nuestra respiración al ritmo del ejercicio físico, el músculo acaba acusando la deficiencia de oxígeno y pierde su capacidad de relajación, llegando entonces el calambre.

Cuando los calambres aparecen tras una intensa sesión de ejercicio físico, casi siempre se deben a falta de hidratación. La única solución para prevenir éste tipo de calambres es tomar un poco de agua antes de comenzar el entrenamiento y bebiendo pequeñas cantidades de líquido durante el esfuerzo físico.
Carencia de minerales, vitaminas y nutrientes.

A veces se producen calambres durante el ejercicio físico en deportistas que están bien entrenados y que no trabajan nunca hasta llegar al agotamiento. En estos casos el calambre suele deberse a un desequilibrio de sales minerales en el organismo, ya sea por exceso o por defecto (Normalmente calcio, sodio, magnesio o potasio.)

Calambres por mala postura.

Suelen aparecer durante la noche y son más frecuentes en invierno. Generalmente se deben a una mala postura mantenida durante demasiado tiempo o también en el caso de las mujeres ocurren mucho por el abuso de los zapatos de tacón alto.

Consejos para evitar calambres musculares.

• Hacer ejercicio físico. La gente sedentaria es más propensa a los calambres por falta de elasticidad en sus músculos.
• Hay que procurar entrenar siempre de forma progresiva y gradual.
• Es muy importante aprender a respirar durante el esfuerzo físico.
• No olvides realizar ejercicios de estiramiento y flexibilidad como calentamiento y enfriamiento antes y después de un entrenamiento deportivo.
• Nunca realizar movimientos bruscos.
• Intenta adoptar a la hora de dormir posturas que no impliquen contracciones musculares. Evita el exceso de peso sobre las piernas.
• Procura mantener una dieta equilibrada en sales minerales y vitaminas.

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