Buenos hábitos para evitar trastornos de la alimentación

Cada vez son más los adolescentes que presentan síntomas de trastornos alimentarios, y tratan de evitar subir de peso efectuando una actividad física compulsiva, o no comer adecuadamente.

Pero ¿como son los  hábitos de alimentación en nuestra casa? ¿Que lugar ocupa la comida saludable? 

 La búsqueda de una imagen corporal que encaje con los modelos de este mundo, les obliga a luchar y dañar su autoestima comparándose con personas «no reales». Si desde niños involucramos a nuestros hijos en la preparación de la comida y les enseñamos a reconocer imágenes corporales realistas podremos mejorar su desarrollo mental saludable y fomentar en ellos hábitos que les serán útiles a lo largo de la vida.
Parece difícil pero si  planificamos la alimentación de nuestro hogar, podemos al mismo tiempo garantizar una buena salud y ayudarles a consumir alimentos sanos en vez de en lo que su peso y la balanza dice.
No todos los niños/jovénes  son iguales, puede que algunos sean mas rechonchos, pero pueden crecer saludablemente si comen los alimentos correctos y hacen  ejercicio. Para ayudarles a comer saludablemente:
– Enseña a los niños a comer cuando tienen hambre y no por razones emocionales. 
– Hazles saber que no hay ninguna buena razón para pasar hambre. 
– No destaques siempre el peso o la imagen de un niño, ni te quejes de su tamaño. 
– Haz un plan de comida sano y asegura un entorno rico en frutas y verduras en tu hogar.
Como saber si un joven está en peligro:
Podrás observar indicios de que algún joven cercano pueda padecer un trastorno alimenticio (anorexia, bulimia) cuando cuente obsesivamente las calorías de lo que come, coma solo alimentos bajos en grasa o alimentos dietéticos, vaya al baño inmediatamente después  de comer, diga siempre que está gordo/a, quando de hecho está muy delgada, abuse de laxantes, se pese constantemente y haga ejercicio en exceso.
Además de este problema, también están los que padecen de atracones, rechazo a la comida, fobias alimentarias y síndrome de alimentación selectiva.

Los trastornos alimenticios  también pueden derivar de una profunda necesidad de sentirse aceptado o reconocido en su entorno. Cuando sospechemos que hay motivos para ello, es bueno proporcionarle al joven/adolescente el apoyo (o ayuda especializada) necesaria y contribuir con nuestro cariño, reconociendo su valía y prestándonos a escucharle y  apoyarle en lo que necesite.

Y no olvides, el crear unas prácticas saludables de alimentación en el hogar desde niños, ayudara a prevenir trastornos alimenticios futuros.

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