La Importancia de las Vacaciones para la Salud

A estas alturas del año todos tenemos nuestra propia sensación de estrés y deseamos parar. El enfrentarnos a la entrega de trabajos a corto plazo, responsabilizarnos de nuestro hogar, el trabajar para otros o el estar desempleados, nos va llenando de algún tipo de estrés aunque ni siquiera nos demos cuenta de ello.

El estrés crónico  va cobrando sus peajes y afectando nuestra capacidad para resistir infecciones, mantener las funciones vitales, e incluso nuestra flexibilidad para evitar lesiones.

Cuando estamos estresados o cansados tenemos más probabilidades de caer enfermos, las arterias se resienten, nuestro sueño se altera, e incluso nuestra genética celular puede modificarse en nuestra contra.

Mentalmente, no sólo te vuelves más irritable, deprimido y/o ansioso, sino que tienes menos memoria y encuentras más dificultades para tomar decisiones.

Las vacaciones pueden romper ese círculo de estrés. Una parada da perspectiva a nuestros problemas, nos permitirá descansar junto a  familia o amigos, nos proporcionará calidad en nuestra comunicación y nos permitirá cambiar de rutina.

Para  asegurar este periodo de tranquilidad y diversión ¿has pensado en alguno de estos detalles?:
– Planifica con anticipación: Mira en google que cosas puedes hacer o visitar allá donde vayas. Es frustrante descubrir demasiado tarde la playa ideal, aquella montaña maravillosa, o museo, parque, etc Planeando también minimizarás el estrés familiar, especialmente si todos conocen algún itinerario previo.
– No te sientas culpable.  Puedes tomarte unos días de descanso sin problemas y piensas en el vecino, amigo, familiar que.. no quiere/puede. Las vacaciones son días en los que debes verte libre de culpas. Si estás triste o afligido observa que no haya otra razón oculta que te esté frenando. Puedes ayudar, invitar, o enviarle una postal a aquellos que no han podido disfrutar del viaje pero no te sientas culpable, ya que es la forma en la que podrás recargar tus pilas y volver con más energía a tu vida.
– No temas tu lista de emails: Algunas personas piensan que la peor parte de irse de vacaciones es la larga lista de correos electrónicos que se encuentran al volver. Si eres de esos, puedes asignar un día a la semana para conectarte desde un café a internet y revisar/borrar emails, o consultar tu portátil.
– Explora y busca aventura. Una dosis de pequeños retos durante vacaciones te proporcionará más diversión. Puedes tirarte en la playa sin más a broncearte todo el día, pero da una posibilidad al entorno y sorpréndete, piérdete por algún pueblecito, apúntate a alguna excursión, descubre actividades de la zona, etc siempre vivirás  alguna aventura y lo recordarás con más entusiasmo.
– Simplifica.  Llévate lo necesario e imprescindible (protector solar, gafas, documentos de identidad, esas deportivas tan cómodas..) pero no cargues con demasiada ropa y utensilios. Es bueno reducir el equipaje y dejar un poquito de espacio para esos caprichos que te vas a permitir y que luego harán tanta ilusión conservar o regalar, aunque a la hora de adquirirlos los sientas como detalles inservibles o absurdos.

¿Qué otra cosa  no puedes olvidar? 

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